La Psicoterapia Analítica Funcional (FAP)
La Psicoterapia Analítica Funcional (FAP); Kohlenberg y Tsai, 1991; Tsai; Kohlenberg, Kanter, forma parte de las llamadas terapias de tercera generación/ terapias contextuales (Hayes, 2004; O´Donohue, 1998; Pérez Álvarez, 2006) en las que también están incluidas las siguientes terapias: la Terapia de Aceptación y Compromiso (Hayes, Strosahl y Wilson, 1999), La Terapia Integral de Pareja (Jacobson y Cristensen, 1996); la Activación Conductual (Martell, Addis, y Jacobson, 2001) y la Terapia Dialéctica Conductual (Linehan, 1993).

Breve historia de la FAP.

La FAP (kohlenberg y Tsai, 1991) nace a finales del siglo XX como una alternativa a la terapia de conducta y a la terapia cognitivo-conductual. El nombre de Psicoterapia Analítica Funcional refleja el foco de intervención en FAP al utilizar el Análisis Funcional de la conducta del cliente en el contexto de la relación terapéutica. Tiene en común con otras terapias de tercera generación los avances del estudio de la conducta humana: las relaciones de equivalencia entre los estímulos, la conducta gobernada por reglas verbales, el análisis funcional del lenguaje y su repercusión para la comprensión de la conducta cognitiva y las conductas emocionales (Fernández Parra y Ferro, 2006).
La FAP se basa en los principios del conductismo radical y el contextualismo. Resalta el uso de contingencias, que se dan durante la sesión clínica, en el contexto terapéutico, en la equivalencia funcional entre ambos ambientes (sesión clínica y ambiente natural del cliente) y el moldeamiento (Kohlenberg y Tsai, 1991, 1995). Se utiliza la propia relación terapéutica (vínculo terapéutico) como la forma de promover el cambio del cliente, en el momento presente (aquí y ahora) en lo que ocurre en la sesión clínica, tanto los problemas como las mejorías del cliente y se adapta a cada cliente en particular. FAP es todo un marco conceptual que intenta guiar la actividad del terapeuta y crear relaciones terapéuticas intensas y curativas (Ferro, 2006). FAP mantiene dos elementos esenciales.

Elementos esenciales en FAP.

1. Las contingencias que se presentan durante la interacción cliente-terapeuta (verbales y naturalidad)
2. El contexto donde tienen lugar estas interacciones, haciendo un análisis sobre la equivalencia funcional entre el ambiente natural y la situación de la sesión clínica (Kolhenberg y Tsai, 1991, 1994a, 1994b, 1995).
El proceso terapéutico de FAP se fundamenta en lo que el cliente hace y dice y como lo dice en la propia sesión clínica. Las conductas del cliente son todas las que realiza en la sesión : hablar, pensar, sentir, expresarse, estar en silencio etc. (Kolhenberg y Tsai, 1994a). Estas conductas son las llamadas Conductas Clínicamente Relevantes (CCR) (Kolhenberg Tsai y Kanter, 1993):
1. Las CCR1 son los problemas del cliente que ocurren durante la sesión. Suelen tener funciones de escape y evitación.
2. Las CCR2 son las conductas que han mejorado del cliente durante la sesión.
3. Las CCR3 son las interpretaciones del cliente de su propia conducta que se consideran mejorías del cliente y de su propia conducta y de lo que la causa. Pueden ser CCR1 o CCR 2 ya que las explicaciones pueden ser tanto un problema como una mejoría.

Reglas durante la terapia.

Durante el proceso terapéutico hay una serie de reglas que indican y guían la actividad del terapeuta:
1. Regla 1: Desarrollar el repertorio de observación de todas las CCR durante la sesión.
2. Regla 2: construir un ambiente terapéutico que evoque las CCR tanto 1 como 2, para reducirlas e incrementarlas respectivamente.
3. Regla 3: organizar el reforzamiento positivo de las mejorías del cliente CCR2.
4. Regla 4: desarrollar un repertorio para observar las propiedades reforzantes de la conducta en relación con las CCR del cliente.
5. Regla 5: generar en el cliente un repertorio de conductas de descripción de las relaciones terapéuticas funcionales entre las variables de control y las conductas CCR3.
En el proceso terapéutico hay unas variables que se relacionan entre sí y que lo definen e interactúan de forma continuada sesión tras sesión.

Variables relacionadas.

1. La historia relevante: tanto el pasado como el presente.
2. Los problemas de la vida diaria
3. Los objetivos de la vida diaria
4. Los conceptos cognitivos
El objetivo principal del proceso terapéutico es la transferencia de efectos entre los ambientes clínicos y diarios del cliente. Se establece una equivalencia funcional entre los problemas de la vida diaria y los problemas del cliente durante la sesión (CCR1), así se van evocando las conductas (regla 1 y 2 ) realizándose la transferencia. Las mejorías del cliente dentro de la sesión (CCR2) se transfieren a la vida diaria, por medio del reforzamiento natural y se ven sus efectos en las interacciones futuras (reglas 3 y 4).
FAP es especialmente útil cuando todas las intervenciones anteriores han fracasado y para el abordaje de problemas complejos tales como son los trastornos de la personalidad.
Así podríamos concluir el poder de FAP como tratamiento por sí mismo y como complemento a cualquier otro tipo de terapia (Kohlenberg, Tsai; Ferro, et al., 2005).
Sara Oneca De Miguel
Psicóloga General Sanitaria Colegiada N-01642.

Fuentes: García, R. F., Aguayo, L. V., & Bermúdez, M. Á. L. (2009). La conceptualización de casos clínicos desde la Psicoterapia Analítica Funcional. Papeles del psicólogo, 30(3), 255-264.

Pérez Álvarez, M. (1996b). Tratamientos Psicológicos. Madrid: Universitas.


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