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Sara Oneca
La inseguridad.

La inseguridad es una reacción emocional que se acompaña de un gran malestar que aparece en diversas situaciones generalmente sociales y en aquellas en las que se deban tomar decisiones.

La inseguridad conlleva una falta de confianza en uno mismo que se relaciona con una autopercepción negativa personal en la que no se confía en uno mismo, ni en las propias capacidades, ni en los propios criterios a la hora de tomar decisiones. La inseguridad ciega las percepciones de las personas hasta tal punto que no logran ver sus propias habilidades tanto sociales como competenciales. Leer más

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Sara Oneca
Sin emociones no puedes elegir.

Antonio Damasio relata un curioso caso en la historia de la Neuropsicología.

El paciente Elliot, de 35 años, se había sometido a la extirpación de un peligroso tumor cerebral justo en las estructuras que son necesarias para que el razonamiento culmine en la toma de decisiones. Dichas estructuras eran los lóbulos frontales. Leer más

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Amarse a uno mismo.

El amor hacia los demás comienza por amarse a uno mismo.

Alicia en el País de las Maravillas.

—¿Pero tú me amas?— Preguntó Alicia.
—¡No, no te amo!— Respondió el Conejo Blanco.
Alicia arrugó la frente y comenzó a frotarse las manos, como hacía siempre cuando se sentía herida.
—¿Lo ves?— Dijo el Conejo Blanco.
Ahora te estarás preguntando qué te hace tan imperfecta, qué has hecho mal para que no consiga amarte al menos un poco. Y es por eso mismo que no puedo amarte.

No siempre te amarán.

No siempre te amarán Alicia, habrá días en los cuales estarán cansados, enojados con la vida, con la cabeza en las nubes y te lastimarán. Porque la gente es así, siempre acaba pisoteando los sentimientos de los demás, a veces por descuido, incomprensiones o conflictos con sí mismos. Y si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de amor propio y felicidad alrededor de tu corazón, los débiles dardos de la gente se harán letales y te destruirán.

La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo: «¡Evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ti misma!»
Por eso Alicia no, no te amo.


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Sara Oneca
Está bien no estar bien.

Nos hicieron creer que existían dos tipos de emociones: las positivas y las negativas.

Emociones positivas y negativas. ¿Seguro?

Positivas llamaron a la alegría, la sorpresa (agradable).

Las negativas supuestamente eran aquellas que hacían sentirnos en el otro extremo: la ira, el enfado, la tristeza…

Lo que no nos explicaron era que TODAS son adaptativas para nuestra supervivencia. Que todas son “buenas”, que todas son nuestras amigas y que todas van a guiarnos en este sorprendente camino que es la vida. Por tanto…

No hay emociones negativas.

No existe tal distinción. Todas forman parte de nuestra existencia y son nuestra guía vital. Está bien no estar bien.

A veces las mejores decisiones vienen precedidas de una fuerte emoción que nos ha enseñado algo más que necesario. Sí, está bien no estar bien, también.

Los «positivísimos» tienden a fracasar más.

De hecho,  la psicóloga alemana, investigadora y profesora de psicología en las Universidades de Nueva York y Hamburgo, Gabriele Oettingen, lo reafirma en varios estudios resumidos en su exitoso libro Rethinking positive thinking, algo así como «Repensando el pensamiento positivo». En esta obra, la profesora Oettingen afirma que, la solución no es acabar con los sueños y el pensamiento positivo. Pero sí de tener presente que la baja tolerancia a la frustración que producen esas ideas desemboca en que, las personas «siempre positivas» tienden a fracasar más que las que viven con un poco de pesimismo.

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